Confira a entrevista de Conca ao jornal Olé (em espanhol)

19/03/2007 às 08h41 - FUTEBOL

\"Que mi pase sea el del gol 1.000...\"

Compañero de Romario, el enlace argentino narra la expectativa que se vive en Brasil y hasta saca chapa: \"Por suerte ya le pude dar una asistencia, sí. Y cobraron offside\". Tan tímido como risueño, cuenta su cara a cara con lo peor: jugar en la playa vs. brasileños.

Lo dice Darío Conca, argentino, uno de los enganches del Vasco da Gama, socio de Romario, luego de un estudio exhaustivo, agotador, sin grietas, tan acido, así en la cancha como en la labia: \"Esta ciudad es un quilombo\".

El hombre tiene el teléfono en una mano, la llave en la otra. Estaba por salir, cuenta, y cuenta también que anda tirado en un sillón, los ojos atentos, postrados en su ventana, la noche de Rio de Janeiro. \"Tengo que ir a hacer unas compras, decí que me queda todo bastante cerca. Ya hice el cálculo: en auto, una cuadra son, a ver, diez minutos, ¿viste? No, dejame, yo ando a pata. Y encima se vienen los Panamericanos. El despelote, ¿no?\", dice, se ríe, el ex River.

—Y a eso sumale lo de los 1.000 goles de Romario.

—Para colmo. Acá están muy metidos con eso. Yo no sabía, no me imaginaba que lo querían tanto. \"Después de Pelé, Romario\", te dicen siempre. Y los hinchas de cualquier club, encima. Así que bueno, acá estamos, luchando para que llegue. Este tipo fue campeón del mundo, ¿sabés lo que es para mí vivir un momento así? La verdad, todavía no caigo.

—¿Con cuántas asistencias contribuiste, ya?

—Y, mirá, cuando llegó estaba a 13 goles, ahora está a dos (ayer anotó una tripleta en el 6-2 a Boavista). ¿Pases míos? Uno. Uno, sí.

—Bien, al menos.

—Si no hubieran cobrado offside, je, podría decirte que sí. Encima fue gol. Me quería matar. Bueno, lógico, apenas llegué todos los periodistas me preguntaban si pensaba colaborar, darle pases, ¿qué querés que diga? Que mi pase sea el del gol 1.000, je, ¿viste? Con los chicos ya nos decimos que va a ser una locura. Ya lo imaginamos, ¿no?

—La verdad, Darío: ¿vos creés todo este circo?

—¿Cómo si creo?

—Vamos...

—¿¡Pero cómo no le voy a creer!? Los tiene, los tiene. O eso dicen, je. Apenas llegó, Romario me dijo que yo venía de Central, que era argentino, charlamos un rato. Es un tipo callado, tímido, muy educado.

—¿Qué número usás?

—La 8. La de Juninho, ¿viste? Todo el tiempo, no sabés, me recuerdan que tengo la 8 de Juninho. Hasta me llegaron a preguntar si me imagino haciendo la carrera de Juninho.

—Con respeto, pero...

—No, tranquilo, si yo me cagaba de risa. El número, me mata el número. Encima yo soy tímido, ¿sabés?

—Bueno, no tendrás algo de Juninho, che, pero sí de Romario.

—¿De Romario?

—Sos tímido.

—Pero soy tímido en serio, no estoy cassetteando. Hasta con mis familiares me cuesta hablar.

—Un fundamentalista.

—Horrible, horrible. Cuando vivía con mis viejos venían familiares desde San Juan, Santiago del Estero, y me preguntaban cómo andaba, qué tal el fútbol, en medio de una larga mesa, y yo me quedaba callado. \"Pero cómo me puede pasar esto\", pensaba. No es fácil ser tímido, en serio: cuesta hablar, te sentís mal.

—Pero eso es inédito.

—Y aún me cuesta. Aguanten los monosílabos, je.

—¿Y allá vivís solo?

—Con mi hermano. Ahora estamos yendo mucho a la playa, la pasamos bien acá, pero es jodido, ¿viste? El otro día pasó corriendo un flaco, le manoteó un bolso a una vieja y se perdió entre los autos, en la avenida. Y otra cosa: salís a la noche, agarraste una cuadra mal y terminás en una favela. Mirá que en mi barrio he visto persecuciones de canas a bandas que afanaban autos, o escuchado tiros al aire, pero acá es jodido.

—Dijiste que ibas a la playa. ¿Te prendiste en algún picado?

—Por supuesto, je. ¿Sabés qué bien que juegan? Lo invitaron a mi hermano, después me reconocieron a mí y me sumé. Dejame, se ponían a hacer jueguito y la levantaban con el taco, hombrito, mucho pecho, puro lujo. Muy, muy clara. —¿Y vos?

—¿Y yo qué? \"Toma, toma, juega tú\", me dijo uno y... y... ¿debo decir la verdad?

—Siempre.

—La pisé y se la devolví. \"No, loco, gracias, dale vos\", le dije. Un desastre, no iba a pasar papelones. Pero mirá que en la cancha es otra cosa, ¿viste?

Fonte: Olé